En esta ocasión traemos salmos y versículos que te ayudarán a servir a Dios y adorar de una manera especial, dando una adoración de corazón a Dios, ya que tenemos que darle lo mejor a nuestro Dios.
Índice
Versículos y Salmos acerca de la Adoración
Salmos 95:2
Lleguemos ante él con acción de gracias, aclamémoslo con cánticos.
Salmos 7:17
¡Alabaré al Señor por su justicia! ¡Al nombre del Señor altísimo cantaré salmos!
Salmos 95:6
Vengan, postrémonos reverentes, doblemos la rodilla ante el Señor nuestro Hacedor.
Salmos 99:5
Exalten al Señor nuestro Dios; adórenlo ante el estrado de sus pies: ¡él es santo!
Salmos 150:6
¡Que todo lo que respira alabe al Señor! ¡Aleluya! ¡Alabado sea el Señor!
Salmos 126:2
Nuestra boca se llenó de risas; nuestra lengua, de canciones jubilosas.
Hasta los otros pueblos decían: El Señor ha hecho grandes cosas por ellos.
Salmos 22:25
Tú inspiras mi alabanza en la gran asamblea; ante los que te temen cumpliré mis promesas.
Salmos 34:1
Bendeciré al Señor en todo tiempo; mis labios siempre lo alabarán.
Salmos 66:2
Canten salmos a su glorioso nombre; ¡ríndanle gloriosas alabanzas!
Salmos 71:6
De ti he dependido desde que nací; del vientre materno me hiciste nacer. ¡Por siempre te alabaré!
Salmos 100:4
Entren por sus puertas con acción de gracias; vengan a sus atrios con himnos de alabanza; denle gracias, alaben su nombre.
Salmos 103:1
Que todo lo que soy alabe al Señor; con todo el corazón alabaré su santo nombre.
Salmos 63:1
Oh Dios, tú eres mi Dios; yo te busco intensamente. Mi alma tiene sed de ti; todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada y sedienta.
Salmos 71:8
Mi boca rebosa de alabanzas a tu nombre, y todo el día proclama tu grandeza.
Salmos 68:4-5
Canten a Dios, canten salmos a su nombre; aclamen a quien cabalga por las estepas,
y regocíjense en su presencia.¡Su nombre es el Señor! Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su morada santa.
Salmos 42:11
¿Por qué voy a inquietarme? ¿Por qué me voy a angustiar? En Dios pondré mi esperanza, y todavía lo alabaré.
¡Él es mi Salvador y mi Dios!
Salmos 105:1
Den gracias al Señor, invoquen su nombre; den a conocer sus obras entre las naciones.
Salmos 143:6
Hacia ti extiendo las manos; me haces falta, como el agua a la tierra seca.
Salmos 16:2
Yo le he dicho al Señor: Mi Señor eres tú. Fuera de ti, no poseo bien alguno.
Salmos 66:17
Clamé a él con mi boca; lo alabé con mi lengua.
Salmos 145:1-5
Te exaltaré, mi Dios y Rey, y alabaré tu nombre por siempre y para siempre.
Te alabaré todos los días; sí, te alabaré por siempre. ¡Grande es el Señor, el más digno de alabanza! Nadie puede medir su grandeza.
Salmos 33:1-3
Ustedes, pueblo de Dios, ¡canten a Dios con alegría! En labios de gente sincera, suenan bien las alabanzas.
¡Alaben a Dios con himnos y con música de arpas! ¡Alábenlo con buena música! Cántenle canciones nunca antes escuchadas, y lancen gritos en su honor.
Salmos 145:21
Alabaré al Señor, y que todo el mundo bendiga su santo nombre por siempre y para siempre.
Salmos 33:8-9
Habitantes de toda la tierra, ¡honren a Dios! Habitantes del mundo entero, ¡muéstrenle reverencia! Él creó todo lo que existe por medio de su palabra.
Bastó una orden suya para que todo quedara firme.
Salmos 92:1-6
Dios altísimo, ¡qué bueno es poder alabarte y cantarte himnos!¡Qué bueno es poder alabar tu amor y tu fidelidad! Día y noche te alabaré con música de arpas y liras.
Dios mío, quiero gritar de alegría por todo lo que has hecho; todo lo que haces es impresionante y me llena de felicidad.
Tus pensamientos son tan profundos que la gente ignorante ni los conoce ni los entiende.
Salmos 30:8-12
A ti clamé, oh Señor.
Le supliqué al Señor que tuviera misericordia, diciéndole: ¿Qué ganarás si me muero, si me hundo en la tumba? ¿Acaso podrá mi polvo alabarte? ¿Podrá hablar de tu fidelidad Escúchame, Señor, y ten misericordia de mí; ayúdame, oh Señor.
Tú cambiaste mi duelo en alegre danza; me quitaste la ropa de luto y me vestiste de alegría, para que yo te cante alabanzas y no me quede callado.
Oh Señor, mi Dios, ¡por siempre te daré gracias!
Salmos 51:15
Abre, Señor, mis labios, y mi boca proclamará tu alabanza.
Salmos 92:12-15
Dios nuestro, en tu presencia la gente buena crece y prospera como palmeras bien plantadas,¡como los cedros del Líbano!
Vivirán muchos años, se mantendrán sanos y fuertes.
Siempre hablarán de tu justicia y de tu constante protección.
Esperamos que estos versículos te animen a dar la mejor adoración a Dios, ya que en Él encontramos la paz que necesitamos cuando buscamos de Él, recuerda que Dios es tan grande que nos da paz en medio de la tormenta.